Seguimos tratando el nuevo intento de llevar a cabo uno de los experimentos van importantes: el acelerador de partículas. Tras reducir la temperatura, en el segundo acelerador, hasta los -271 grados centigrados. Los científicos buscan inyectar un total de 2800 “paquetes” de partículas en el propio LHC, que tienen un contenido de 115.000 millones de protones, en cada uno de los paquetes, que van a circular en una energía de 4 TeV -o sea, teraelectronvoltios-, un 0,5 TeV más de lo que se había calculado, en un primer momento. Uno de los responsables del centro de control del gran acelerador, Mirko Pojer ha indicado: "La energía de la colisión de los protones equivale al choque de un gran avión a velocidad de aterrizaje, es decir a unos 150 kilómetros por hora" . Pero, dada el infinitesimal tamaño de los protones, la probabilidad de que tengan lugar los choques es muy reducido, lo que va a explicar la necesidad de poder inyectar, dentro del acelerador, una gran cantidad de partículas. Los miles de científicos que están trabajando en el proyecto esperan que los choques entre protones, rodeados de una energía tan alta, van a provocar que surjan nuevas clases de partículas, cuya existencia sólo se conoce en la teoría, pero que jamás se ha visto, se ha conocido de manera practica. Por ejemplo, tenemos el caso de la partícula o Bosón de Higgs, sobre la que recaen las bases del modelo estándar de la ciencia de la física y que es la única explicación, que disponemos, en este momento, sobre una pregunta tan importante como es: ¿Cómo ha sido el origen de la materia?
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