La
respuesta de cual es el origen de la CIPA ha sido hallado, al final,
por Geoffrey Woods y sus compañeros del Hospital Addenbrooks, de la
localidad de Cambridge (en Gran Bretaña) que han estudiado el ADN de
la familia del “niño faquir”, que es el apodo con el que se
conoce a un pequeño artista callejero, de Pakistán, que es capaz de
caminar sobre ascuas, que están ardiendo, y que se clava cuchillos
en los brazos, sin sentir dolor. En seis de sus parientes se han
identificado la misma insensibilidad al dolor que sería la base del
“talento” del famoso muchacho, y que les habría dejado huella en
forma de heridas infantiles y laceraciones en los labios y en la
lengua, así como diversas fracturas óseas mal curadas. La causa,
según lo que ha descubierto, era un problema genético, en concreto,
una mutación en el gen SCN9A del cromosoma 2, que se encarga de
codificar parte del canal de sodio, que se encarga de regular la
transmisión del impulso nervioso en las neuronas, que se encargan de
captar los estímulos dolorosos. Sin este, las vías de comunicación
entre los sensores del dolor y el cerebro se bloquearían, por lo que
resulta muy difícil, o imposible, llegar a percibir ni el mínimo
dolor.
Foto:
fuente