En el año 1921, Marie Curie decide viajar a Estados Unidos, donde llegó de manera triunfal. La causa de dicho viaje era poder conseguir más fondos, para su investigación. Incluso, en sus últimos años, fue asediada por numerosos físicos y creadores de productos cosméticos, que usaban material radiactiva, sin usar protección. En la primavera de 1934, tras unos meses más tardes de su última visita a Polonia, Curie, tras quedarse ciega, falleció, el 4 de julio de 1934, en la Clínica Sancellemoz, muy cerca de Passy, a causa de una anemia aplásica, que se piensa que la tenía a causa de las radiaciones a las que estaba expuesta a lo largo de sus trabajos y cuyos efectos nocivos para la salud, no eran conocidos. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Sceaux, al lado de la tumba de su marido. En 1995, sus restos, y los de su marido, fueron trasladados al Panteón de París.
Se convirtió en la primera mujer que logró ser enterrada en este lugar, por méritos propios. Foto: fuente






