Según
los datos que leemos en la revista Theriogenology, se han descubierto
que los niveles más altos de estrés por calor, en punto clave, van
a provocar una reducción de las posibilidades de tener éxito con la
fecundación. Por poner un ejemplo, un estrés de calor alto, tres
días antes de la inseminación, provoca que se reduzca la fertilidad
a causa, probablemente, a un gallo en el proceso de la ovulación.
Este fallo era 3,9 veces mayor en el caso de las vacas inseminadas, a
lo largo de un período caluroso (o sea, de mayo a septiembre) que
durante los meses más fríos del año. El estrés a causa del calor,
el día de la inseminación es muy relevante, también, ya que puede
llegar a afectar a los óvulos, al esperma y a los embriones. Por
otro lado, una temperatura máxima alta, el día después de la
inseminación va a reducir, por otro lado, los índices de
concepción.
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