Si,
eso es cierto, menos en el caso de las vacas. El aumento de las
temperaturas parece tener una mayor repercusión, sobre la fertilidad
de los animales, de lo que se pensaba, según una nueva investigación
europea, que ha tenido lugar, hace muy poco, sobre el efecto del
cambio climático sobre el propio ganado. Lo que se conoce como
estrés por calor tiene lugar cuando la temperatura ambiental, la
energía radiante, la humedad y la velocidad del viento son capaces
de crear una situación más calurosa, que el propio registro de
temperatura de la zona neutral térmica del animal. Así, un grupo de
científicos de la Universidad Autónoma de Barcelona han analizado
los datos aportados por más de 10.000 inseminaciones, que procedían
de cuatro ganados, a lo largo de un período de tres años. Usaron
los datos relativos al clima de una estación climática, que estaba
cerca, los científicos decidieron calcular los niveles de estrés
por calor en los días, tanto anteriores, como posteriores, a cada
una de las inseminaciones. Según se ha publicado en la revista
Theriogenology, se han descubierto unos niveles altos de estés por
calor en unos puntos claves, que han reducido las probabilidades de
éxito, de cada fecundación, que se ha realizado.
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