Los
investigadores esperaban, con los ratones que no podrían producir la
molécula, que pudieran resistir la obesidad porque no podían
convertir más células en adipocitos, que eran capaces de almacenar
el exceso de grasa, que se obtiene de su dieta, que se diferencia por
su alto contenido en grasas. Pero, en cambio, se encontraron con los
ratones sin la Sfrp5 poseían tantas células de grasa, como en el
caso de los otros ratones, pero, que estas células no fueron capaces
de acumular ni grasa ni crecían en tamaño. Como resultado de esto,
los ratones no engordaron, de manera independiente, el contenido
graso de su alimentación. En una observación, más cuidada, de los
ratos, que eran deficientes en Sfrp5, los investigadores han visto un
aumento de la actividad en la expresión de gentes, que están
relacionados con la mitocondria -los “hornos” de interior de la
célula que queman grasa y otros combustibles, para poder dar
energía. Era como si a los hornos se les hubiera añadido leña
seca, cuando la Sfrp5 no estaba presente, de forma que la grasa se va
a consumir a una tasa mucho más alta, que en un caso normal.
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