Esta investigación que nos encontramos, a diferencia de otras investigaciones del mismo estilo, emplea otra nueva técnica, como es explorar la polarización. Cuando la luz se llega a polarizar, sus campos, tanto magnético y eléctrico, va a poseer una orientación determinada -las ondas van a vibrar en una dirección determinada-. Y, es que, justamente, los investigadores han buscado medir cómo se polariza la luz, teniendo en cuenta la superficie sobre la que se refleja. Y, es que dependiendo de si la superficie es hielo, nubes, tierra u océanos, la luz se va a reflejar de una manera diferente, al tener en cuenta que se polariza dependiendo del grado y del color de la superficie. Este grupo de investigadores ha analizado la luz que se refleja sobre la Luna, proveniente de la Tierra, les ha demostrado que la atmósfera terrestre es nubosa, sólo, parcialmente, ya que parte de su superficie está cubierta por *grandes océanos, dato que es muy importante, junto con el que se sabe que hay vegetación. También, los científicos han sido capaces de descubrir los cambios que se han producido en la cobertura de nubes, que cubren el planeta Tierra y en la cantidad de vegetación, que nos podemos encontrar en la Tierra -todo ello gracias al reflejo que cae sobre la Luna-. Esta nueva manera de buscar vida extraterrestre busca acabar con las dificultades, que se encuentran con los métodos más convencionales: la luz de un exoplaneta distante es mucho más difícil de analizar, por que se ve eclipsada por la gran fuerza del resplandor de la estrella, que se encarga de iluminarlo.
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