Unos investigadores de la Universidad de California, en Estados Unidos, han demostrado que el hecho de que nuestro vecino sea simpático o que no nos salude, es por una razón genética. Así, se han identificado variantes de los receptores de dos hormonas, que hacen que haya personas que son más encantadoras y generosas, que otras, según podemos leer en un artículo de la prestigiosa revista Psychological Science. Así, los investigadores llevaron a cabo el análisis de varias versiones de los receptores de dos hormonas –como son la oxitocina u hormona del amor, y la vasopresina- que ya se habían relacionados con comportamientos más amables, sobre todo, cuando se está hablando de relaciones cercanas. Los científicos llevaron a cabo una encuesta, sobre las actitudes cívicas, en medio de los voluntarios, entre las que estaban si pagaban sus impuestos, si sentían que la gente, en general, era buena o mala, si participaban en actos benéficos o si donaban sangre. Después, extrajeron una muestra de ADN de la saliva de los mismos y analizaban los receptores de oxitocina y de vasopresina en sus neuronas. Así, se ha podido demostrar que hay genes que nos hacen estar predispuestos a la generosidad y a ver el mundo que nos rodea, menos hostil.
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