Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha demostrado que, si se aplica un campo magnético a las semillas de triticale, un cereal que es un híbrido entre el trigo y el centeno, va a estimular la germinación y al crecimiento de las mismas. Muchas de estas semillas van a experimentar lo que se conoce como dormancia, un período en el que, a pesar de que las condiciones ambientales puedan ser favorables, la planta no llega a germinar. Hay una gran cantidad de técnicas artificiales, que van a romper la dormancia de las semillas, eso sí, hay que tener en cuenta la especie, como los distintos tratamientos de frío y de calor o el número de aplicaciones de productos químicos. El trabajo de la UPM va a coincidir con los últimos resultados de otros estudios, que se han hecho, con otras especies de cereales, que ha demostrado que el campo magnético posee un efecto positivo sobre ello. Las semillas de triticale, que fueron tratadas, lograron germinar entre un 1 y un 19 por ciento más, que aquellas que no recibieron ningún tipo de campo magnético y, por otro lado, se reduce el tiempo que tarda en germinar. Y, también, la longitud de la raíz y el peso en las plantas, que fueron tratadas, era mayor, lo que indica que el campo magnético, también, posee un efecto sobre el crecimiento, durante las primeras etapas de desarrollo de las plántulas.
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