Por
otro lado, nos encontramos que la campaña de excavaciones nos ha
permitido acanzar en los conocimientos biológicos, dentro de los
yacimientos burgaleses, gracias a que se han encontrado varios huesos
fósiles de fauna, que van a facilitar entender, mucho mejor, al
población que, en su día, habitó en el enclave burgalés. Entre
los mismos, hay que destacar la aparición en el yacimiento de la
Gran Dolina de una especie “exclusiva” perteneciente a la Sierra
de Attapuerca, un oso “muy peculiar”, al que han denominado como
“Ursus Dolinensis”, que se ha definido gracias a los restos que
se han encontrado en la zona. Estamos ante un oso cuya posición
filogenética está muy próxima a un ancestro común, que va a estar
entre el oso de las cavernas y los actuales osos pardos. Los trabajos
que han sido realizados, a lo largo de este período, han facilitado
que se extraiga y se restaure un cráneo entero de dicha especie, que
va a permitir clarificar el árbol evolutivo de los osos. A este
nuevo hallazgo, hay que sumarle los registrados en el yacimiento de
El Mirador, donde se han encontrado, por lo menos, ocho nuevos
individuos en un sepulcro colectivo.
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