sábado, 12 de mayo de 2012

El niño robot iCub, ya sabe tocar instrumentos y quiere componer



iCub es un “conejilo de indias”, aunque el pobre no lo sabe. Estamos hablando de un sofisticado niño robot, con el que está investigando un equipo de l Universidad Pompeu Fabra, sobre la relación entre el cerebro y la mente, y que es capaz, ya, de interpretar un instrumento musical (en este caso, el sintetizador reactable) y dentro de muy poco, ya podrá ponerse a componer. Este pequeño androide, de enormes ojos, tiene la altura de un niño de cuatro años y pesa 22 kilos, llegó a la ciudad de Barcelona, en el año 2009 y tiene cerca de una veintena de hermanos, que están repartidos por toda Europa y EEUU -cada uno de estos robots tiene un valor de unos 300.000 euros-, con los que se están llevando a cabo varios experimentos, desde la destreza manual a la percepción del entorno por medio del oído o de la vista. Icub, fue diseñado por el consorcio internacional RobotCub, que es la gran apuesta estratégica de la UE, por los conocidos “sentient”, la robótica del futuro que va a poder integrarse, en medio de la sociedad, para poder mejorar la calidad de vida de las personas, para lo que es básico poder estimular sus “capacidades emocionales”. En el caso del androide barcelonés, el único que existe en España (donde llegó a España, gracias a un concurso, que ganó por la UPF), el Grupo de Investigación en Sistemas Sintéticos, Percepción, Emotivos y Cognitivos (SPECS), que está siendo dirigido por Pol Verschure, que está trabajando la interacción que existe entre estos robots y los humanos, dentro del proyecto europeo The Experimental Android Assistant (EFFA).
Foto: fuente

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