Su
nombre es GREGOR y se acaba de instalar en el Observatorio del Teide
del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). No sólo es el
telescopio solar más grande, de todo el continente europeo, sino que
es el tercero en dimensiones, en todo el mundo. Posee una apertura de
1,5 metros, lo que va unido a un moderno sistema de óptica
adaptativa, que va a compensar las turbulencias de la atmósfera, va
a lograr una calidad de imagen que, hasta este momento, ningún otro
telescopio solar terrestre ha logrado, tanto en el rango visible como
en el caso del infrarrojo. La resolución espacial, temporal y
espectral que resulta, va a permitir que los investigadores puedan
continuar con los procesos físicos en la superficie del sol, en
escalas tan pequeñas, como son 70 km. Posee una tecnología muy
avanzada, que va a permitir que la comunidad científica, pueda
estudiar el Sol, con un nivel de detalles, que no ha tenido
precedentes, hasta este momento. No sólo vamos a poder comprender,
mucho mejor, como son los procesos físicos, que tienen lugar en la
mayor parte de las estrellas del universo, sino que, por otro lado,
vamos a poder resolver dudas sobre la tierra: la actividad solar,
también, afecta e, incluso, en ocasiones, daña los satélites y las
redes de energía, en diversas regiones de la Tierra.
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