Un
equipo de investigadores ha sido capaces, por primera vez en la
historia, monitorizar el cerebro de un embrión de pollo y ha logrado
demostrar que la actividad cerebral superior, que va a permitir la
ejecución de tareas, que son muy complejos, inicia mucho antes de la
eclosión del huevo. En estudio, que se ha publicado en Current
Biology, una prestigiosa revista, donde han participado
investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). En
dichos experimentos, los científicos han logrado obtener las
imágenes tridimensionales, con la ayuda de una tomografía
computerizada de rayos X (TC) y diversas técnicas de imagen
funcional de emisión de positrones (PET) para poder analizar cómo
va a reaccionar el embrión de pollo, al exponerlo a una sonido, que
va a tener un determinado significado, cuando vaya a nacer (por
ejemplo, el de una gallina que avisa de un determinado peligro). Y
fueron capaces de observar que, así, la actividad va a ir aumentando
y el cerebro del pollo va a despertar, o sea, pasaba de un estado de
sueño a uno nuevo de vigilia, en espacial, cuando estamos hablando
de la fase final del desarrollo del embrión (en resumen, el 20%
final). Pero, también, han mostrado que no sucede lo miso cuando el
sonido es un ruido muy parecido, pero, sin ningún tipo de
significado, para el propio pollo.
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